Mexicanidad

Análisis de la mexicanidad del vino. Que hace a un vino "mexicano".

Mexicanidad

Bienvenidos nuevamente a esta columna, en la edición anterior hablamos de la cata sistemática y cómo cada uno de las características del vino nos brinda pistas de su procedencia, proceso, y materia prima. En esta edición nos enfocaremos en la “Mexicanidad” del vino.

¿Qué hace a un vino mexicano? Podemos argumentar que para que un vino sea mexicano debe producirse en nuestra tierra y por nuestra gente, sin embargo México siempre ha sido una suma de culturas y se nos reconoce por recibir con los brazos abiertos a los extranjeros, una famosa cantante alguna vez dijo “Los mexicanos nacemos donde nos da la chingada gana”. Chavela Vargas aportó mucho a la música mexicana, y muchas personas de distintos países han aportado al vino mexicano desde sus inicios. Entonces deberíamos pensar en el vino mexicano como el fruto de nuestra tierra y del trabajo de quienes la amamos.

Nuestra industria ha avanzado muchísimo a lo largo de los años, hoy en día es diversa y celebra la innovación dando lugar a la expresión de quienes la conformamos. Pero hace 40 años la situación no era así, el vino mexicano trataba de emular al europeo, no existían opciones educativas dentro de nuestro país por lo que nuestros talentos tenían que emigrar para traer conocimiento, poco a poco fuimos adquiriendo las herramientas necesarias para buscar la voz del vino mexicano, los profesionales que llegaban a nuestro país fueron dejando de hacerlo con la intención de replicar lo que hacían en el suyo y comenzaron a llegar con las ganas de explorar lo que nuestro terruño tiene para ofrecer.

Cuando hablamos del vino del viejo mundo es relativamente fácil describir las características generales de cada región, la información está documentada y acceder a ella es muy sencillo. Existen lineamientos y perfiles muy específicos a seguir para cada denominación, quizás esto sea un poco limitante pero a su vez otorga un sentido de seguridad y confiabilidad. Es cierto que debido al cambio climático las regiones del viejo mundo se están viendo obligadas a modificar sus reglas pero todos los cambios que realizan deben ser en conjunto para mantenerse dentro de sus normas de su denominación.

En México no contamos con reglas ni limitaciones sobre el estilo de nuestros vinos, lo cual resulta muy atractivo para los productores con alma de explorador. A nuestro país han llegado más de 50 variedades de la vitis vinifera las cuales se han adaptado, unas con más éxito que otras, a la diversidad de suelos y climas que tenemos. En la república mexicana varios estados producen vino y cada uno de ellos sigue en la búsqueda de su identidad, pero ¿cómo podemos encontrar la identidad de una región si cada productor sigue en búsqueda de la identidad propia?

Los profesionales de la industria, y de los campos de estudio relacionados tenemos la responsabilidad de comenzar a documentar la información, analizarla, organizarla, difundirla y ofrecerle acceso a ella al público en general. El consumidor debe acercarse y descubrir lo que cada uno de los valles tiene para ofrecerle, darse la oportunidad de escuchar lo que el vino y las personas tras de ellos pueden compartir. 

Debemos aprender a escuchar y sentir, a enamorarnos del vino pero también a quitar el misticismo que lo rodea, romper los paradigmas que se nos han inculcado de la cultura global.

¿Qué significa la mexicanidad en el vino? El vino mexicano es como el mexicano mismo: puede ser de cualquier color, es de raíces mestizas, puede ser muy tranquilo o extremadamente pasional, sutil o intenso, se lleva bien con todos, es versátil - puede acompañar unos tacos, tomarse en la banqueta, disfrutarse con los platillos e ingredientes gourmet que nos brinda cada estado, o ser ideal para brindar en las fiestas. El vino como el mexicano, no se encasilla a una sola cosa.

Desde los 80s se comenzó a explorar la mexicanidad del vino, muchas personas han aportado a esto: desde el viñedo al ser fieles a la expresión de nuestro terruño sin encasillar a un varietal por su perfil en la región de la cual es originario, en los centros de investigación para ver la evolución de los mismos, en las bodegas y salas de degustaciones contando la historia de su gente en cada etiqueta y en cada copa, en las tiendas de vinos y restaurantes que dia a dia han apostado más por el producto nacional. Quizá México no puede competir en volumen de producción con los principales países exportadores, pero el vino que exportamos siempre es bien recibido en el país al que llega y nos representa con orgullo. Nunca podremos competir en volumen pero México es reconocido a nivel internacional por ofrecer materia prima de calidad en todos los campos.

Celebremos la mexicanidad del vino y ¡Que beba México! 

Nos gustaría escuchar tu voz, ¿Que es para ti la mexicanidad del vino? Envíanos un mensaje o etiquétanos en una publicación de instagram @la.baja.foodie y @rod.suarez